martes, 2 de agosto de 2016

BIEN HALLADOS HILOS INVISIBLES, HISTORIAS Y AMORES


Es bueno contar en nuestra propia biblioteca con un estante o varios donde van a parar todos esos libros aún no leídos. Siempre he creído con una fe absoluta en el hilo invisible que une a los libros con las personas, y que hace que una historia llegue a ti en el momento justo. Ni antes, ni después. Entonces no es extraño ir danzado descalza por casa y acercarte en un momento en el que cuerpo y alma están totalmente ociosos a ese estante de libros por leer y por alguna alquimia secreta apetecerte uno en concreto, uno que igual lleva allí silenciosamente esperándote desde hace año y medio. Eso, exactamente, es lo que me ocurrió el pasado fin de semana. Fui a parar, por ese hilo invisible que une a las personas con las ficciones, a las páginas de LA VIDA DE LOS ELFOS de Muriel Barbery. Una hermosa y completa novela de guerra y paz que es un canto al amor en todas sus formas y al poder de creer en las historias. Pues ambos, según Barbery: nos salvan, nos hacen crecer y elevarnos. Pensamiento que comparto.

"―El universo es un gigantesco relato ―dijo Petrus―. Y cada cual tiene el suyo, que brilla en algún lugar del cielo de las ficciones y lleva a algún lugar en el de las profecías y los sueños. A mí me lo enseña el Amarone. Después de dos o tres copas, siempre tengo la misma visión. Veo una casa en medio de campos y un anciano que regresa al hogar después del trabajo. ¿Acaso ese hombre y esa casa existen? No lo sé. El abuelo deja su sombrero sobre un gran aparador y sonríe a su nieto, que lee en la cocina. Siento que desea que éste tenga una vida y una labor menos agotadoras que las suyas. Entonces se alegra de que le guste leer y soñar y le dice: «No hay hombre que no sueñe.» Cada vez que el abuelo habla con su nieto, yo lloro. Y luego sueño. Hay dos momentos en que todo es posible en esta vida: cuando bebemos y cuando inventamos historias."

De modo que bien hallados hilos invisibles, historias y amores. Bienvenidos a nuestra vida. 

Besos y abrazos a tod@s.
María Aixa Sanz